Picos Vilá y Calcilé: explorando por Bujaruelo

Aupa kuadrilla:

El valle del Ara es bien conocido por sus múltiples posibilidades, a derecha e izquierda: tenemos multitud de rutas hacia los valles de Otal, de Ordiso, hacia el Vignemale-Moskowa, la propia GR-11 que va hacia Panticosa, etc. Sin embargo, apenas he encontrado información sobre estos dos picos que están en medio de todo el meollo y que, sin destacar por altura, ofrecen una ruta magnífica y unas vistas sin igual. Lo que sobre el mapa parece un recorrido sencillo, acaba deparando una jornada más que considerable porque, en cuanto dejamos la GR-11, desaparecen los caminos y entramos en un territorio salvaje, solitario y, por momentos, áspero. Es de esos recorridos de los que no esperas gran cosa y termina dejándote un grandísimo sabor de boca. Tengo que agradecer al compañero Bucuesa, antiguo forero de Pirineos 3000, su detallada ruta http://bucuesa.blogspot.com/2021/06/46-21-calcile-en-circular-desde.html, de la que pude extraer buenas ideas y alternativas, aunque finalmente mi ruta fue algo diferente. Doy algunos datos de la jornada y pasamos después a las fotos:


[b][color=#000080]RECORRIDO REALIZADO:[/color][/b]

Refugio de Bujaruelo - Cabaña del vado de Ordiso - Puente Abé - Collado Vilá - Pico Vilá - Pico Calcilé - Barranco de Espelunz - Puente Abé - Refugio de Bujaruelo


[color=#000080][b]DATOS DE INTERÉS:[/b][/color]

[b]- Fecha:[/b] 09-07-2024br /> [b]- Duración recorrido:[/b] 9h 15 min.
[b]- Tiempo total sin paradas:[/b] 8h 26min.
[b]- Distancia:[/b] 25,04km
[b]- Desnivel acumulado:[/b] 1.502m
[b]- Punto de inicio:[/b] Refugio de Bujaruelo. [b]- Meteorología:[/b] 13º al comienzo, en un día que poco a poco ha ido nublándose, con alguna gota de lluvia incluso. 20º al regreso en el coche.
[b]- Dificultades:[/b] Recorrido largo y de cierta dureza, sin camino en gran parte. Requiere un buen track, y sentido de la orientación. El barranco de Vilá es muy inclinado en su inicio. La llegada al pico Vilá es empinada, ciertamente terreno de alta montaña.

[b]NOTA DEL REDACTOR[/b] [i]Las referencias horarias que aporto y las advertencias que hago sobre las dificultades sólo pretenden dar una orientación acerca de la duración del recorrido y de los posibles peligros que he podido captar al realizar esta actividad. El lector deberá interpretarlas y adaptarlas a su ruta en función de la climatología, del estado del terreno, de la época del año y de su condición física y experiencia.[/i]


[color=#000080][b]TRACK:[/b][/color]

Puedes descargar el track directamente de Mendiak.

También puedes hacerlo desde [b]Wikiloc[/b]:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/bujaruelo-picos-vila-calcile-176932671

[color=#000080][b]MAPA[/b][/color]

El recorrido sobre el mapa TopoPirineos 9.0:


[color=#000080][b]PERFIL y más datos[/b][/color]

Vamos ya con las fotos.
Inicio la caminata en Bujaruelo, con el camping bastante vacío y con cierta sensación de tranquilidad. El día parece que promete, la previsión es de calor, sin mucho viento y con algo de nubosidad de evolución sin mayores consecuencias. En la imagen, el Garmo Azurillo a la derecha, y el pico Asnerillo (oriental) a su izquierda.
Voy todo el rato en sombra, sin forzar y sin apenas gastar. Salto del Pich.
Detalle del salto.
El pico de Otal comienza a destacar.
Peña de Ordiso, presidiendo el valle homónimo. Es, en realidad, el primer pico de la pequeña sierra que forma con los picos de Mallarruego, que quedan detrás y, por tanto, no se ven desde aquí.
Previamente, he llegado a la cabaña del vado de Ordiso (1h 25min, 1.596m), donde debo tomar la primera decisión que, en realidad, definirá el transcurso de toda la excursión. Mi idea inicial era cruzar el Ara por el puente de Ordiso, al que puedo bajar desde la cabaña en 2-3 minutos, y remontar el valle de Ordiso hasta el salto de Ferreras o, como alternativa, girar 90º a la derecha un rato antes de dicho salto por un barranco que me lleva a la mallata de Ferreras. Una vez ahí, la idea era alcanzar el cresterío del pico de los Tres Puertos y bajar al collado de Vilá para empalmar con la ruta que finalmente he hecho a los picos Vilá y Calcilé. Sin embargo, las referencias de ambas opciones (salto de Ferreras o el barranco) eran de un terreno con cierta complicación. Por eso, cambio de opinión y opto por continuar por el valle del Ara y tratar de asegurar las cimas del Vilá y Calcilé. Una vez arriba, ya decidiré por dónde bajar. De momento, por tanto, voy por terreno amable y con un paisaje excepcional.
Me fijo en la Moskowa, que aún tiene nieve en algún tramo.
Y también veo el puente colgante de Burguil, que en realidad no lleva a ningún camino. Como ruta con niños, sin embargo, es una buena opción.
Los barrancos caen con bastante agua, el verano de momento va bien.
Finalmente, llego al puente de Abé (2h 20min, 1.673m), que es la última oportunidad para cruzar el río sin mojarse los pies. Este puente es clave para poder hacer esta excursión.
Dejo el río Ara por unas cuantas horas y me adentro en el barranco de Vilá.
El inicio es suave, paralelo al río Ara, hasta dar con el propio barranco que debo cruzar por un paso sin dificultad. Incluso doy con un pequeño sendero, seguramente de las propias vacas que bajan a beber agua al torrente. Tras cruzarlo, giro a la izquierda y entro en el valle de Vilá, con un ascenso sin remisión, hierba muy alta y salpicado de pinos que, en algún momento, me dificultan el paso. Al principio los voy dejando a mi izquierda, pero debo cruzar la hilera de árboles para acercarme al barranco que siempre irá a mi izquierda. Sudo tinta para ganar los primeros 300 metros de desnivel, punto en el que la pendiente suaviza algo y puedo tomar un respiro. Desde este punto, esto es lo que veo.
A mi derecha, y hacia arriba, tengo el pico Vilá, al que llegaré dos horas y pico más tarde. Parece que está cerca pero aquí todo transcurre despacio. Salvo mis pulsaciones, claro está. Voy mirando también, pensando en más adelante, si desde el pico Vilá tengo alguna escapatoria para bajar al barranco pero no veo bajadas demasiado cómodas. Hay alguna lengua de hierba pero se ve ciertamente empinada.
Sigo avanzando poco a poco, paralelo al barranco y siguiendo más o menos su trayectoria.
Estos estaban comiendo tranquilamente pero al oirme han salido despavoridos.
Vista de lo que llevo recorrido del barranco de Vilá, en su parte más amable. Más abajo quedan las peores rampas.
Llegando hacia el final, al pie del Pico de los Tres Puertos el barranco se estrecha...
... y transito durante un rato junto al riachuelo.
Y sin más problema, llego al collado de Vilá (4h 20min, 2.334m). Aquí el panorama se abre hacia unos valles escondidos, cuyo acceso es realmente remoto. A mi izquierda destaca la Peña Ferreras, cuyo acceso más habitual es desde Panticosa y el ibón de Catieras, que está justo detrás de este collado que vemos a la derecha en la foto.
De frente, creo que el más alto es el pico Catieras.
Tras contemplar estos parajes, comienzo la subida al pico Vilá. Al principio es muy sencillo, se puede ir por donde uno quiera, aunque un primer hombro estrecha mucho el cresterío (sin sensación de peligro, no obstante) y nos deja este panorama hasta la cima. Ir por el filo complica bastante el avance porque son escalones y bloques grandes de roca, por lo que decido tirarme un poco hacia la derecha y afrontar pequeñas canales de hierba para ir ganando altura. El terreno no es complicado en seco, pero tampoco es un paseo, incluso echo las manos en algún punto para progresar mejor que con los bastones.
El panorama desde este afilado hombro es magnífico, y aprovecho para disparar hacia Ordesa antes de que se nublen las cimas. En primer plano vemos la cresta de Florenquieto, desde los picos de Espelunz hasta el pico de los Tres Puertos a la derecha. De momento mantengo la idea de volver por ahí y pasar a Ordiso, una vez alcanzadas las cimas del Vilá y el Calcilé, aunque en breve, como veréis, cambiaré de planes.
Picos de Marboré, Cilindro y el Perdido ya con la cima algo tapada.
Llego a la cima del Pico Vilá (5h 10min, 2.589m), desde donde veo por primera vez la cresta-loma que lleva al pico Calcilé. El caso es que el día se ha ido cubriendo y, justo al llegar a la cumbre del Vilá, comienzan a caer cuatro gotas. Es momento de tomar una decisión y, además, de hacerlo rápido. Si vuelvo al collado Vilá para volver por Ordiso tengo un terreno desconocido y de cierta complicación según describe la reseña del compañero Bucuesa. Otra opción es desandar lo andado y bajar por el barranco de Vilá, pero las rampas de abajo, con hierba alta y mojada, no me motivan demasiado. La propia bajada del Vilá en mojado tampoco se me antoja sencilla, por lo que en una decisión un tanto arriesgada, opto por continuar al Calcilé fiándome de la reseña, que habla de una bajada cómoda hacia el valle del Ara. Lo malo es que si caen rayos, en este cresterío soy carne de cañón. Es cuestión de pasar rápido este tramo y luego valorar.
En pocos minutos me planto en la cima del Calcilé (5h 20min, 2.574m), en un terreno sin dificultad. El ambiente anda revuelto pero al menos ya no caen gotas. Sin embargo, tengo un desagradable encuentro con una víbora, de la que me alejo en un primer instante antes de que desaparezca debajo de una piedra. No encuentro, por tanto, motivos para sentarme a comer tranquilamente, todo lo contrario, saco cuatro fotos y busco un lugar mejor para descansar y comer. El día está siendo potente y necesito un momento de calma.
Me acerco a una cercana punta, que tiene incluso otro hito, para tener una mejor visión del final del valle del Ara.
En la imagen, el Neveras que visité el año pasado, y el Grand Pic d'Arratille.
El Baziás en primer término, con Argualas y Garmo Negro detrás.
En detalle.
Picos de Brazatos a la derecha, con el Baldairán a la izquierda. Enorme esta cuenca que desemboca en el barranco de Espelunz.
Miro al otro lado, y la vista hacia Ordesa es tremenda.
Se ve la Munia perfectamente.
Me fijo en la bajada que debo afrontar. Iré por todo el hombro que vemos a la derecha que desemboca en un pinar. Justo en aquel momento, giraré 90º a la izquierda y bajaré hasta este primer rellano que vemos en la parte inferior izquierda de la foto. Pero ojo, porque ahí debo seguir bajando, volviendo a girar a la izquierda y poner de frente al final del valle del Ara. Hay que llegar casi a la altura del río.
De momento, este es el cariz que tiene la bajada. Escaloncitos de hierba y piedrilla, muy cómodo y mullido para perder metros con rapidez. El cielo sigue encapotado pero me deja en paz.
Si levanto la vista, me encuentro con toda la pared del Montferrat, Cerbillona, la gran marmolera y su caudaloso torrente. 1.500 metro de mole frente por frente, casi nada.
Sigo bajando hasta dar con un primer resalte. Tras él, continúo la bajada ya que debo alcanzar el pinar.
Tiro de zoom para descubrir la cabaña del Cerbillonar, que no deja de ser un puntito a simple vista.
Me entretengo con algunos arbolitos.
Una vez alcanzado el pinar (6h 20min, 2.200m), tuerzo a la izquierda y me tiro por un pequeño barranco que me lleva a praderíos, aún bastante inclinados, pero que no tienen mala pinta para bajar. Llevo cuatro horas sin sendero, así que no espero nada mejor por aquí. Bajaré hasta la visible llanura en la que torceré, ojo, a la izquierda. El instinto nos llevaría a la derecha, en busca del GR-11, pero hay que continuar bajando, en este caso a la izquierda.
La bajada hasta el primer rellano la hago sin contratiempos, entre hierba y rododendros. Son unos 200 metros de desnivel. A partir de aquí, como ya he insistido, vuelvo a girar la izquierda y doy con un sendero de vacas, muy bien trazado por cierto, que me lleva al encuentro del barranco de Espelunz y, por ende, al par del río Ara. Vacas, prados, agua..., es un entorno idílico. Podría intentar cruzar ambos cursos de agua, pero vienen con mucho caudal y prefiero continuar por la margen derecha del Ara viendo que se mantiene el senderito, y ver si me lleva de nuevo hasta el puente de Abé, al comienzo del barranco de Vilá. En realidad, voy a rodear el contrafuerte que baja del Calcilé, el que he abandonado en el pinar 400 metros más arriba.
Efectivamente, el camino es cómodo a pesar de algunos sube y bajas que escuecen a estas alturas.
Pero transitar junto al Ara, que en algunos momentos es encajona, es sencillamente delicioso.
Ya veo el barranco de Vilá, que baja de mi derecha, y el puente Abé. Hay sendero en todo momento.
Río Ara.
Ahí está el puente para cerrar el círculo.
Tras alcanzar la GR-11, me dedico a observar detalles.
Estos martagones está junto al río, a 15 minutos del Refugio de Bujaruelo. Hay bastantes más a punto de florecer a lo largo de la GR.
Más cerca.
Y con algo más de movimiento que por la mañana, llego a San Nicolás de Bujaruelo.
No ha sido sencillo, me han pasado cosas, he tenido que ir variando mi idea inicial, pero la ruta me ha dejado un gran sabor de boca. Bien merecen una visita estos olvidados picos rodeados de gigantes.

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