Ordesa otoñal, con todos los elementos

Aupa kuadrilla: El domingo pasado, 5 de noviembre, me acerqué a Ordesa para ver cómo estaba el valle. Barajé muchas opciones, pero finalmente me decanté por esta zona básicamente por la cantidad de agua que había caído en las últimas semanas. Me apetecía ver las cascadas con agua y, de paso, tenía alguna certeza de que el colorido estaba llegando a su apogeo. Si no lo pillé así, poco le faltaría. La previsión daba poca agua, pero la realidad fue otra ya que mientras en Torla estaba seco, a un km de la Pradera comenzaba la lluvia y sólo se detuvo un par de horas a media mañana. El resto, incluido algo de nieve granulada, lo hice bajo el paraguas. Incómodo para sacar fotos, pero un Ordesa con lluvia fina y sin viento, con ese otoño esplendoroso, fue algo sublime. No voy a comentar el recorrido, ya que me paré en todos los recovecos habidos y por haber. Me olvidé de fajas y riscos, fue un paseo por el valle hasta donde llegase, que en este caso fue el llano de Soaso. Vamos con las fotos, que es lo que me apetece compartir aquí en Mendiak. Quizás esta semana aún aguante el colorido si el viento no se lleva las hojas, así igual a alguien le vienen bien estas imágenes.
Comienzo a andar por la margen izquierda del Arazas, es decir, hacia mi derecha. Creo que el camino es mucho más variado por aquí y da mucho juego.
Franjas de colores por todos lados. Los altos, cogidos por las nieblas.
Hojitas.
La Fraucata no se ve, así que me centro en la parte de abajo.
Más en detalle.
Mucho color. Llevo un buen rato para hacer apenas 200 metros. No soy el único, hay mucha gente con trípodes, a pesar de que la lluvia no nos deja en paz.
El puente estaba "ocupado" por más fotógrafos, así que lo dejo para la vuelta y me meto en el bosque.
Las laderas de la Fraucata están terribles.
Poco a poco me voy acercando a la cascada de Arripas, cuyos alrededores son en mi opinión uno de los lugares más bellos del valle.
Este puentecito es una maravilla.
Y el río baja bravo, creo que nunca había visto tanta agua en Ordesa.
Avanzo otro poco y me meto a investigar otra cascada que no había conocido hasta hoy.
Una mirada atrás hacia el valle, en uno de los pocos claros del camino, me da esta perspectiva.
Cascada de la Cueva, de la que me quedo con esta foto.
Y aquí la cascada estrella de Ordesa, la del Estrecho.
Como hace un rato que ya ha dejado de llover, saco el filtro y pruebo a hacer unas sedas. Con un par de segundos de exposición sale esto.
Hay muchos detalles en este lugar.
Voy buscando diferentes encuadres.
La foto típica no podía faltar tampoco.
Me despido del lugar y tiro monte arriba para salir por las escaleras a la parte de arriba de las cascadas. Antes, me fijo en la zona de Calcilarruego, que está con nieve reciente.
Me asomo a más miradores, y sigo con mis sedas.
La cascada del Estrecho, vista desde arriba. Mejor no caerse hoy al río...
En esta zona me dedico a investigar otro poco. Hoy caen cascadas donde otras veces hay apenas un hilo de agua, así que hay que aprovechar.
El agua parece que quiere desparramarse por el valle.
La imagen me resulta algo extraña, pero me gusta.
Dejo atrás las cascadas por un rato, y me meto al Bosque de las Hayas, que está radiante de humedad y color.
Lugar bien conocido...
Empiezan a aparecer rastros de nieve, un anticipo de lo que me encontraré más adelante.
La salida del bosque me regala esta imagen.
Cada vez con más nieve, el paisaje cobra una belleza especial.
El entorno de las Gradas de Soaso estaba así.
Siempre hay arbolitos con mucho color por aquí. El caso es que tiro rápido hacia arriba porque veo sol más adelante y quiero aprovecharlo por si entra la lluvia de nuevo. Ya tendré tiempo de más fotos por las Gradas cuando baje.
Pero mi gozo en un pozo. Se nubla rápidamente y las cimas apenas se ven. En pocos minutos, además, empieza a llover de nuevo.
Me refugio en esta caseta, donde nos metemos unos cuantos ya que la lluvia arrecia con una buena ventisca. Es más nieve granulada que agua, ya que rondamos los cero grados. Aprovecho para hacer la comida fuerte del día mientras escampa.
Al cabo de un rato, salgo de nuevo pero me ahorro la caminata hasta Cola de Caballo. Hoy con tanta agua estará hermosa, pero no me merece la pena porque, además, son las 3 de la tarde y quiero llegar de día al coche. Sé que en el camino me voy a entretener con más fotos, así que doy media vuelta.
Jugando con el zoom.
Vuelvo a las Gradas de Soaso, donde aprovecho un instante sin lluvia para captar algún detalle.
A partir de aquí, voy con el piloto automático, porque no para de llover y apenas me detengo hasta los alrededores de la Pradera.
La Fraucata ya se deja ver entera, así que le cae una foto.
El Tozal del Mallo también se ve.
Otoño e invierno, todo en una foto.
El puente, que por la mañana estaba "ocupado" por más fotógrafos, ahora está más libre. En otras circunstancias, habría sido una foto a contraluz pero hoy, con estas nieblas, todo es más fácil para exprimir el color del paisaje.
Y para terminar, la postalita de Torla que todo el mundo saca.
Esto es todo. Otro año, más.

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